yo nunca aprendí a olvidar
me crecieron ramas
en la memoria
hojas y nidos
para vivir
tengo el instinto de conservación
del todo
me quedo así
con dolores por los días
no lamento las cicatrices
lamento talvez
que el balance haya quedado
en mi contra
yo nunca aprendí a olvidar
es de noche
dejar de llorar
busco en mi bolsillo
No llueve todavía
me duele que se rompan los puentes
ya solo queda la risa y un suspiro las cosas son un sueño uno muy real flashes de un rostro horrible ecos de una voz débil y la noche la fuga es imposible en estas circunstancias ira yaciente en la parte amarilla del ojo deseos nunca satisfechos anhelos de aniquilación en mis manos
todo va lento
cuento las monedas
un perro ahogado
Nuevos matices