se me resquebraja la soledad
y el nunca oportuno frío
se recuesta en mi espalda
trato de reencarnar
en la alucinación
de mayo
de todos los mayos
a ver si así recupero un poco
la tibieza del alma
pude abandonar los pasos
en silencio
en la madrugada
y llevarme el eco
desde el barranco
hasta el olvido
me duelen los ojos de la memoria
mientras vuelvo a sentir
el beso del abandono


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